Tras un verano de distensión y ocio se hace difícil,
tanto para los niños como para los mayores, volver
a someterse a horarios, exigencias y obligaciones. Por
eso, es importante que los padres transmitan a
sus hijos un enfoque positivo de lo que representa la
vuelta al cole.
Cuanto
más satisfactorio haya sido el período
vacacional, menos dolorosa -aunque no por ello, menos
lamentada- será la vuelta a las obligaciones.
Año tras año se repite la misma circunstancia
y, una vez más, la naturaleza humana demuestra
(la que ha de ser) su capacidad de adaptación,
aunque ello le suponga un considerable esfuerzo de reajuste.
Este no suele durar más de tres o cuatro días,
si el ambiente familiar y escolar es el adecuado: dependerá,
en gran medida, de la actitud y comportamiento de padres
y educadores.
Gastos
y rutina
Para
los padres, la vuelta al cole supondrá nuevamente
afrontar unos gastos considerables (libros de texto,
uniformes,...), así como cumplir de nuevo con
unos horarios, además de los propios de su jornada
laboral.
Pero también podrán dedicar ese
tiempo a sus ocupaciones laborales o personales,
sin la preocupación de dónde "aparcar"
a sus hijos, con el consiguiente sentimiento de culpabilidad
o, por lo menos, de incomodidad que ello conlleva. Cada
cual estará, por fin, en el lugar que le corresponde;
la distensión, en este sentido, también
se hará notar.
Tiempo
de reencuentro
Para los hijos, la vuelta al cole supone, ante todo,
el reencuentro con sus amigos y con la que ha
sido su segunda casa la mayor parte del año.
Hay que pensar que, aunque siempre es agradable, la
flexibilidad en los horarios y tareas acabaría
siendo contraproducente si se perpetuase a lo largo
de todo el año; sobre todo para un niño
que se está formando.
De ahí que sea positivo retomar esa constancia
de hábitos y horarios para dar orden
y sentido a su vida. Sin duda, volverá
a llegar el momento del merecido descanso, después
del esfuerzo que requerirá el nuevo curso.
El
primer día de clase
Los padres pueden ayudar mucho al niño en su
primer día de clase, haciéndole sentir
confianza y seguridad, fomentando su autoestima
y, sobre todo, el entusiasmo
por la nueva etapa escolar:
-
es importante la información: explicarle
detenidamente todo lo que le espera en ese primer día
de clase, en ese nuevo curso...y dejar que él
nos explique sus temores, necesidades, lo que piensa
al respecto. Si fomentamos esa comunicación desde
un primer momento, estaremos creando un vínculo
comunicativo muy fuerte e importante con nuestro hijo.
- repetirle su capacidad para superar
todas aquellas situaciones que se proponga.
- ojear con él los nuevos libros de texto para
que se familiarice con ellos y se le despierte
el interés por usarlos.
- preparar juntos la cartera y todo el
material necesario para el curso.
- y, sobre todo, demostrarle nuestro amor
siempre que tengamos ocasión y jamás
amenazarle con el "ya verás ya...
cuando vayas al cole", de manera que quede relacionado
con algo negativo y desagradable.
Ante
ese primer día, nuevo y desconocido, se respira
cierta inquietud y nerviosismo, sobre todo entre los
más pequeños; el acompañarle hasta
la escuela, aunque luego vaya habitualmente sólo
o con otra persona, será una buena manera de
darle mayor seguridad y confianza para afrontar ese
nuevo reto.
Con
muchas ganas, pero sin prisas
Procuremos pues iniciar el nuevo curso escolar (y, por
tanto, este nuevo ciclo) de la forma más saludable
posible, planificándolo con sentido común,
sin dejarnos llevar por la euforia de llenar de actividades
las horas extraescolares de nuestros hijos. Creo que
nadie duda que "un buen comienzo es un primer
paso hacia el éxito".
La vuelta al cole ha de ser paulatina, progresiva, relajada
en la medida de lo posible, para no sobrecargar al niño
desde el principio. Ello le haría someterse a
un ritmo de exigencia excesivo para ser mantenido durante
todo el curso, provocando que su rendimiento "se
viniese abajo".
Es importante que, día a día, el niño
disponga de suficiente tiempo para hacer sus deberes
pero, cómo no, también para "disfrutar"
y relajar su mente del trabajo escolar exigido,
mediante el juego o alguna actividad artística
(música, manualidades...). Asimismo debería
poder relajar su cuerpo mediante alguna
actividad física. Todo esto le permitirá
retomar con más ganas y fuerzas las tareas escolares
y demás obligaciones del día siguiente.
Estas medidas son aplicables y necesarias para todas
las edades, aunque cuanto más pequeño
es el niño más necesidad tiene de ello.
Un
momento especial
La vuelta al cole ha de ser para nuestros hijos (y también
para nosotros, los padres) un momento especial
que se ha de vivir con ilusión y entusiasmo
por ese nuevo mundo de cosas que le esperan en el colegio:
nuevos libros, nuevos conocimientos y maneras de aprender,
nuevos hábitos, nuevas relaciones con sus compañeros,
más autonomía y oportunidades de convivencia...en
definitiva, diferentes experiencias, todas ellas muy
importantes para el desarrollo.
La vuelta al cole nos hace constatar una vez más,
el paso del tiempo, el inicio de un ciclo, el CRECER
DE NUESTROS HIJOS, que no se detiene nunca.