En
lo que respecta a la alimentación del bebé,
la madre podrá optar por la lactancia natural o la
artificial. Es, sin duda, el alimentar al niño con
afecto y receptividad a sus necesidades lo que favorecerá
su normal desarrollo psicológico.Durante la mayor
parte del primer año, el lactante no puede distinguir
claramente si el biberón forma parte o no del cuerpo
materno. De ahí, que la lactancia artificial no pueda
ser causa de alteraciones en las relaciones madre-hijo.
El
único peligro estará (sin entrar en el aspecto
nutricional, de inmunización,..tan importante de la
lactancia materna) en que la madre no desarrolle la empatía
y relación adecuada con el niño, algo mucho
más potenciado con la lactancia materna
y que, por supuesto, recomendamos si es posible la elección.
Con la lactancia se completará el ciclo de la maternidad.
Al margen de todo ello, uno de los factores más importantes
para que el momento del alimento sea "exitoso" es
la receptividad y el interés de la madre en dicho
acto.
La sensibilidad de la madre o su sustituta a los mensajes
del bebé, influirá en la irritabilidad de éste
(se mostrará más o menos llorón) y en
su predisposición a iniciarse en la comunicación.
En
este 1er año, se van a ir organizando los distintos
ritmos de sueño-vigilia-alimentación;
será conveniente observar esos ritmos, para poder respetar
al máximo la demanda del bebé.
Van
a ir apareciendo toda una serie de estadios o fases
que supondrán un avance, tanto cualitativo como cuantitativo
en el desarrollo infantil; y cada fase no desaparecerá
frente a la siguiente, sino que se prolongará en ella,
se interrelacionará complejizando dicha evolución.
En el 1er nivel o estadio reflejo (de 0-3 meses) ya
no habrá una total dependencia biológica como
en la vida fetal, en el sentido de que sus necesidades ya
no serán satisfechas de forma automática (habrá
mayor o menor demora, con la consiguiente sensación
de privación o "sufrimiento" ante la espera).
Este 1er año constituye una etapa básica para
educar y disfrutar del cuerpo; se trata de la llamada "etapa
del suelo" en la que, sobre todo a partir de los
4 meses, será el movimiento, el desplazamiento en el
espacio, el que le va a hacer avanzar en su desarrollo. Favoreceremos
su movilidad colocándolo acostado sobre una superficie
amplia y ligeramente acolchada, que le permita ejercitar y
descubrir las posibilidades de su cuerpo.

De
esta forma, habrá una evolución que irá
desde la ausencia total de movimientos voluntarios a una progresiva
autonomía que logrará con la adquisición
de la marcha:
-
descubrirá el volteo (la capacidad de darse
la vuelta por sí mismo, pasando del boca-arriba al
boca-abajo y viceversa)
- el tono de los músculos de su cuello se irán
fortaleciendo, así como sus glúteos y sus lumbares.
Ello va encaminado a permitirle la sedestación (inicialmente
con apoyo, para pasar a mantenerse sentado sin ayuda).
- la sedestación le permitirá mejorar
la manipulación con las manos; y la vista y el oido
irán quitando protagonismo a la boca como medio de
exploración de las características de las cosas.
- sus
sentidos van a ir madurando con sus experiencias.
-
irá descubriendo partes de su cuerpo: manos, pies,...
- tras el volteo, descubrirá la posibilidad de "arrastrarse":
primero circularmente (girando sobre su abdomen) y luego reptando.
- la mano va a ir logrando el agarrado de los objetos,
lo cual le permitirá manipularlos.
- empezará a reconocer rostros conocidos y reaccionará
con lloros frente a los extraños.
- alrededor del último trimestre, se iniciará
en el gateo, para acabar en la bipedestación
alrededor del año.
El
bebé irá expresando sus necesidades mediante gestos,
actitudes y contactos visuales que provocarán reacciones en
su entorno, dándose así un intercambio afectivo con los demás.
Sus
emociones irán cambiando y se irán diversificando, así como
la expresión de éstas sobre el cuerpo (a través del tono muscular
y de la tensión). El lenguaje del cuerpo será, pues,
su primer lenguaje. Estas necesidades deberán ser atendidas,
sin adelantar ni retrasar demasiado su satisfacción, cuidando
a la vez la relación afectiva con el niño (acariciándole,
hablándole,...). Cuando hablamos de sus necesidades
nos referimos no sólo a las biológicas, sino también
y principalmente a las psíquicas, las afectivas, a
las de sentirse querido.
De
aquí, surgirán las bases de su sentimiento de seguridad y
de su futura capacidad de amar; sólo será capaz de amar desinteresadamente,
si él también se ha sentido amado, y no sólo cuidado.
A
lo largo de este primer año, se producirá
la adquisición del lenguaje:
-
sobre los 2-3 meses, se observa un aumento en la calidad y
variedad de las vocalizaciones, dando lugar al balbuceo.
-
a lo largo de la segunda mitad de este año, el bebé
irá dejando de utilizar ciertos sonidos, para
centrarse en pronunciar aquellos que pertenecen a la lengua
de su entorno.
-
alrededor del año (hablamos en términos medios)
se producirá la emisión de la 1ª palabra.
El
organismo va a ir madurando en todos sus aspectos,
y junto con la acción del medio va a hacer que el bebé
vaya evolucionando.